Caido ya hace 17 años el telón de acero, vuelve a construirse un nuevo muro de la vergüenza, no es sino el construido en la frontera de Estados Unidos con México.
La construcción contará con mil kilómetros de extensión (cuyo metro lineal costará un millón de dolares) y con modernas tecnologías que permitan evitar el paso de 900 mil mexicanos en un intento de llegar a mejorar su situación de vida.
No solo es novedad la constucción de este sino además, el cambio en la ley que ahora pena la inmigración no con la deportación del individuo, se castigará con penas de carcel.
El muro de Berlín fue un pretexto que usó Estados Unidos para desmitificar y hacer propaganda en contar del socialismo, y ahora hacen lo propio negandose a buscar una solución apropiada a la situción, ponen hormigón de por medio y cerrar lo ojos ante el problema.
El fenomeno de la inmigración es antiquísimo, las culturas con escasos recursos reclaman su derecho a la vida y al progreso. Un muro que se la niegue no es la solución.

Pablo López Learte